Hace unos días que regresé de este último viaje a Perú. Ya van unos cuantos. Aquel país empieza a ser un poco mi casa.
Los últimos días siempre son intensos. Proyectos que empiezan a perfilarse. Reuniones con gente que pide ayuda a la ong. Evaluación de todos los proyectos que llevan tiempo funcionando. Despedidas de los amigos. Son unos días realmente emocionantes, llenos de vida, de vida de la buena.
No se pueden contar con palabras todos los buenos momentos vividos. La charla con Javier Elí al lado de la laguna del Oconal; ese ratito con Paulina, una mujer entrañable; la despedida de Gaby, de Juana, de los Carlos, que ya son como mi familia en Villa Rica. El último momento antes de coger el "carro" de vuelta con China, con Susana, con Marian, con Wilma. Y el corazón que se resiste a marchar y ese camino a San Ramón, tantas veces recorrido, con todos en silencio sin saber qué decir.
Una parte de mí ya vive en Villa Rica. Una parte de mí vive en el Sur. En estos veranos he aprendido mucho, mucho de mí y un poco de los pobres, de los que nada tienen, de los que cada día tienen que luchar para vivir. Ellos tienen tanto que enseñarme...Y ya no puede ser de otra manera, quiero vivir con ellos y como ellos. Aunque de momento tenga que estar en estas latitudes mi vida está con ellos. Quiero compartir su vida y crecer junto a ellos. Quizá pueda ayudar, en algunos casos, a que sus vidas sean más dignas, más humanas. Quizá ellos puedan hacer mi vida más humana, más llena de vida.
Los primeros días en Burgos son, al menos, extraños. Vivo en una casa con muchas comodidades y las cosas más sencillas me parecen extraordinarias: abro el grifo y puedo beber el agua sin tener que hervirla, los mosquitos no me molestan ni pueden transmitirme ninguna enfermedad, las calles de mi barrio están asfaltadas y apenas hay suciedad, me puedo duchar (mucha gente en Villa Rica no tiene esa posibilidad),... Podría seguir con miles de detalles.
Lo siguiente es preguntarse qué he hecho yo para merecer esto. La respuesta es fácil: NADA. Por eso inmediatamente surge en mí el deseo de que todos en este mundo dispongan de las mismas oportunidades que yo disfruto. Y el deseo sólo se puede hacer realidad trabajando. Ya sé que nuestra aportación, como decía la Madre Teresa de Calcuta, es una gota en el océano. Pero esa gota es imprescindible. Podemos, mejor, debemos ayudar a vivir, cada uno desde sus posibilidades, desde su tiempo. Urge el compromiso por un mundo más justo. Abramos los ojos a las necesidades de los otros, por supuesto empezando por los que tenemos más cerca.
Hace unos días que regresé del Sur pero sigo allí.
Escrito por juanjesus el 30/08/2010 11:22 | Comentarios (0)
¿Hay alguien al otro lado del cable telefónico? Si es así mandad algún comentario o algún mensajillo y así sé algo de vosotros.
¿Qué tal os va? Imagino que muchos estáis de vacaciones, tomando el sol en la playa o en la montaña. Espero que estéis descansando.Yo sigo por Villa Rica en la selva central de Perú. Este pueblo, que algunos conocéis, vive estos días la resaca de las fiestas patrias. Ha desaparecido la gente que abarrotaba las calles y se respira la tranquilidad de siempre. No ha llovido desde hace días así que hay polvo para dar y tomar en las decenas de pequeños comercios de la calle principal que es casi la única que tiene el pueblo. Villa Rica es muy alargada y sólo una pequeña parte está asfaltada. Villa Rica ha mejorado los últimos años pero aún queda mucho por hacer. Hoy quiero contaros algo de los ancianitos de este lugar que son, sin lugar a dudas, uno de los colectivos más abandonados.
Hemos visitado a Alejandro, un abuelo de unos 85 años que hemos encontrado medio moribundo. Daba pena verle. En una pequeña choza sin poderse mover, sin poderle entender, desnutrido y sucio. Vive con su hijo que parece que también está enfermo y su nuera que trabaja todo el día en un puesto callejero. "No le puedo atender"-nos dice. "Tengo que trabajar, no tengo medios." Y efectivamente no le atiende. Viven en la miseria y cuando se vive así, sobrevivir es lo primero. Le traemos su gaseosita y parece que eso le da vida. Se reincorpora como puede y la toma con gusto. Quedamos en volver para traerle algo de ropa y asearle. No muy lejos encontramos a Toribia y Melitón. Sólo hablan quechua así que nuestra comunicación se basa en el cariño y en unas ropitas que agradecen con una sonrisa. Son muy mayores, viven en una casita de madera. Fuera tienen un caño para lavarse y algo de pituca que llevarse a la boca.
Pedro y Dominga son hermanos. Ya les conocemos de otros años. Nos reciben efusivamente. Ella está estos días cosechando café. Él va a su pequeño huerto a trabajar lo que le dejan los años. "La pobreza es dura hasta el final"- nos dice. A mí esta afirmación tan contundente me deja helado. Así han vivido siempre. Siempre han sido pobres y van a morir pobres. Ella no llega a 60 años y parece que tuviera ochenta. La pobreza va desgastando y creando callos y arrugas y otras cosas peores que no se ven porque están dentro. La pobreza les excluye de este mundo de la tecnología y de las oportunidades. Su día es para la supervivencia. Hemos compartido unos minutos con ellos. Nos sacan unos bancos para que nos aposentemos y allí formamos un círculo en el patio de la pobreza. Pedro y Dominga son pobres, están flaquitos pero son muy sonrientes y a mí me han hecho pasar un rato inolvidable. ¡Qué extraño! Un momento de felicidad rodeado de miseria. Les doy un abrazo para despedirnos y les aprieto fuerte y noto todos sus huesecitos. Algo tenemos que hacer por ellos. Para esos estamos aquí. La cabeza no para de dar vueltas. Algo encontraremos para cambiar esta realidad. Para hacer este asqueroso mundo un poco más humano.Pedro, que ya os he dicho que es pobre y lo sabe, muchos días ayuda a Corsino a limpiar su pequeño terrenillo. Corsino perdió a su mujer hace dos años y no para de hablarnos de ella. Ahoga sus penas en el vino y no le culpo. Su casa no es una casa y su familia que vive al lado no me parece una familia porque apenas le cuidan. Sus nietas parecen no querer acercarse. Corsino se gana el pan haciendo pan y vendiéndolo por el pueblo. "Siempre me acordaré de España, de España"-dice Corsino. Y es que estos abuelos sólo necesitan cariño y atención. Que estén con ellos, que les quieran. Nosotros lo hemos intentado esta tarde. La intrahistoria de Villa Rica es, muchas veces, desoladora. Nuestro mundo es en su mayor parte así. No me gusta lo que veo. Me parece INSOPORTABLE. Desde la Ong tratamos de mejorar este trocito del mapa. Queremos intentarlo.
Escrito por juanjesus el 11/08/2010 21:15 | Comentarios (0)
Aquí seguimos en Villa Rica. Acabamos de mandar un artículo al diario de Burgos así que, quizá, próximamente nos leeréis.
Los días pasan rápido en un mundo que algunas veces nos resulta difícil, acostumbrados a las mil comodidades en Burgos. El colchón es delgadito y nuestra espalda está un poco maltratada, a veces el agua no sale todo lo caliente que nos gustaría y la limpieza en el pueblo, aunque este año hemos visto una brigada ecológica, deja bastante que desear. Después están los mosquitos,que se puede ir la luz durante todo un día, que no hay lavadora, que hay que hervir el agua para beberla,… Ya veis, un mundo distinto al nuestro al que me cuesta acostumbrarme.
De todas formas, todo lo anterior se ve compensado con el cariño de la gente. Gente que te habla, gente que te abre sus casas, gente que te besa cuando la encuentras y cuando la despides, gente sencilla muy agradecida, gente buena,… Gente como nosotros que tiene, por lo general y sin saber porqué, una vida bastante más cuesta arriban que la nuestra, gente que sufre un poco más de lo establecido para otras gentes.
Hoy quiero contaros el caso de Paulina y José Feliciano, un matrimonio que vive en un barrio, si cabe más humilde que el resto, en una casa pobre pero muy digna. Ella es presidenta de la Junta Vecinal, a veces no se la entiende bien, pero lucha como nadie por sus vecinos. Con harto esfuerzo están dando estudios a sus hijos. La pequeña, Gaby, ha empezado este año Contabilidad en Tingo María, a 14 horas de aquí. Hemos buscado un padrino en España para que le apoye. De otra forma los estudios superiores son casi prohibitivos. Feliciano trabaja en una empresa maderera en Iscozazín a más de 5 horas y es bien sonriente. Pasa poco tiempo en casa. El trabajo ha ido pasando factura en su enjuto cuerpo. Tuvo un accidente el octubre pasado. Un tronco le aplastó y todavía tiene secuelas. Pasó una buena temporada sin trabajar y, claro, sin cobrar. Son una pareja luchadora. Muy luchadora.
Nos han invitado a comer y hemos pasado un rato muy agradable. Tienen en el pequeño ambiente que hace las veces de comedor los cuadros con las graduaciones de secundaria de sus hijos. Son evangélicos. Paulina da gracias a Dios por lavida, una vida cargada de dificultades que ellos afrontan con esperanza. Son una familia pobre pero se respiran ganas de mejorar, de ayudarse, de hacer de su barrio un lugar más habitable.
Paulina nos despide y se pone a soñar en todo lo que quisiera para su barrio. De momento estamos a la espera de que el ayuntamiento de Burgos resuelva positivamente la subvención que hemos solicitado para la mejora de los baños y las cocinas del Cerrito San Francisco, donde viven Paulina y Feliciano.
Nosotros también vivimos con esperanza y optimismo. Otro mundo más justo es posible. En ello estamos.
Escrito por juanjesus el 03/08/2010 17:57 | Comentarios (3)
Como otros años hemos enviado al Diario de Burgos un artículo contando lo que vivimos y aprendemos en estas tierras Os lo presentamos aquí en primicia.
Como cada año, desde hace ya un tiempo la ONG Persona Solidaridad viene a Perú con la intención de prestar su apoyo, su energía y vitalidad en una pequeña población situada en el interior del país llamada Villa Rica.
Los voluntarios que por primera vez llegábamos fuimos recibidos por una Lima gris y bulliciosa y unos Andes inabarcables que atravesamos impresionados hasta que por fin, tras más de doce horas de viaje por sus carreteras, conseguimos ver Villa Rica.
Tras unos días de trabajo, parte del equipo inicióuna pasionante viaje hasta Atalaya, localidad perteneciente a la cuenca amazónica. Nuestro medio de transporte para alcanzar Atalaya fue una barcaza que durante más de siete horas navegó sobre las aguas del majestuoso río Tambo. A lo largo de su curso pudimos contemplar el exuberante paisaje de la selva baja, cada vez más profunda y desbordante. Pequeñas comunidades de indígenas nativos se sucedían en sus riberas, hombres pescando en pequeñas canoas, mujeres con niños lavando la ropa…íbamos descubriendo una forma diferente de vivir.
Una de estas comunidades, Cheni, nos acogió hospitalariamente durante una noche. De allí nos llevamos como recuerdo la paz y la tranquilidad de sus gentes y la espectacularidad de una naturaleza apabullante.
Tras este inolvidable alto en el camino continuamos nuestro viaje a Atalaya, una ciudad llena de calma que se preparaba para celebrar sus fiestas patrias. En Atalaya la ONGD Persona Solidaridad colabora en la construcción de uno de los albergues de la universidad de Nopoki, en los que se alojan los estudiantes procedentes de las comunidades nativas del entorno, principalmente asheninkas, ashaninkas y shipibos.Muchos de sus chicos y chicas provienen de los pueblos que surcan los ríos Tambo y Urubamba. Tras aprobar su examen de admisión y ser evaluados en su propia lengua con maestros bilingües de la zona, entran a formar parte de un proyecto académico y social que apuesta por el fomento y desarrollo de sus pueblos.
Después de pasar unos días en Atalaya, regresamos a Villa Rica para seguir dando nuestro apoyo y continuar aprendiendo.
Corsino, Dominga, Pedro, Luisa…son ancianos de más de ochenta años que viven solos y siguen trabajando en la recogida del café para poder comer un poco de yuca diariamente. Nos recibieron en sus casas, apenas cuatro tablas y un colchón en el que descansar; a pesar de todo ese era su hogar y con ellos pudimos compartir momentos llenos de afecto y calor humano.
Paulina nos dio una lección de dignidad. Una mujer trabajadora y emprendedora que se ha esforzado toda la vida para sacar adelante a sus tres hijos. Además, como presidenta de la Junta Vecinal del cerrito San Francisco de Villa Rica se preocupa por mejorar las condiciones de este pequeño y marginado barrio en el que poco apoco va llegando la luz eléctrica y el agua. Desde la ONGD se realiza en estosmomentos un proyecto de viviendas saludables que pretende mejorar la higiene y alimentación de este lugar.
Todos ellos y muchos más son verdaderos maestros de lucha y resistencia, de lo que supone mantener la esperanza de comenzar un nuevo día.
Uno de los mensajes que se intenta transmitir desde Persona Solidaridad es “vivir es ayudar a vivir” y Perú te enseña a vivir.
Escrito por juanjesus el 01/08/2010 03:02 | Comentarios (2)
Después de muchas horas de viaje por caminos maltrechos quellaman carreterasy navegando por el ríoTambo llegamos a Atalaya. La imagen que uno recuerda de esta ciudad son unconjunto de casas de maderaamontonadasunas con otras sin ningún tipo de ordenque crecen junto a la orilla mezclándose con el barro y el polvo delpuerto y el camino que lleva al centro de la vida urbana. Allí pasamos unosdías, conociendo sus gentes y el proyecto del campus universitario de Nopoki.
En Nopoki nuestra ONG colabora en la construcción de unalbergue para jóvenes de comunidades indígenas que realizan estudiosuniversitarios para poder mejorar y fomentar el desarrollo de los pueblosnativos del entorno. Visitamos todo el conjunto universitario, sus aulas que yaempiezan autilizarse, los talleres, loscampos de cultivo, los albergues construidos y los que quedan por finalizar. Laconstrucción de este campus es un gran sueño que gracias a la labor de muchos seestá haciendo realidad.
Coincidiendo con nuestra visita, el pueblo se preparaba parala celebración de sus fiestas patrias.El 28de julio se conmemora laindependencia de la nación peruana y con tal motivo las callesse llenan de desfiles, música yun sin finde actos en los que participa todo el pueblo. Nosotros, junto con laCasa Parroquial contribuimos como pinches en la elaboraciónde unarica paella y una deliciosa fideua. Ni Arguiñano hubiera podido competir connuestros manjares.
Escrito por juanjesus el 01/08/2010 02:54 | Comentarios (1)
El viaje y visita a Atalaya, en la cuenca amazónica a unos 300 km de distancia de nuestro lugar de residencia en Villa Rica, se convirtió en toda una aventura que pudimos disfrutar tres miembros del equipo, José, Lorena y Juan Cruz. Aunque pueda parecer una distancia que puede ser recorrida en un breve periodo de tiempo las horas y el camino se alargan. Primero recorrer la maltratadora y tortuosa carretera (por llamarla de alguna manera) de Villa Rica a la Merced, unas dos horas, de ahí viaje hasta Satipo que aunque la carretera se encuentra asfaltada son otras tres horas. De Satipo a Puerto Prado, adentrándonos en la selva con sus maravillosos paisajes y vegetación, y ya tras tres horas llegar al puerto, donde en una barca navegando sobre el río Tambo, afluente del Ucayali que desemboca en el Amazonas, encuentras tu destino,Atalaya. En total más de doce horas de viaje que se convierten en toda una aventura y experiencia inolvidable.
Este viaje lo hicimos un grupo muy diverso de nacionalidades que entre todos compartíamos cada momento y cada instante de nuestro recorrido. Viajábamos italianos, colombianos, húngaros, canadienses, estadounidenses, peruanos y españoles. Todos nos quedábamos maravillados de cada paisaje, las gentes, los lugares… el cansancio de horas y horas de viaje quedaba atrás al adentrarnos en la selva y el cauce del río. Las riberas llenas de una vegetación frondosa, los nativos indígenas navegando por el río, unas nubes que parecían algodones… son esa serie de recuerdos que nunca olvidaremos de este viaje.
En mitad de nuestro recorrido por el río Tambo realizamos una parada en la misión de Cheny. Nuestro desembarcoparecíauna imagen del reality de TV Supervivientes, cada uno cargando con sus mochilas, las tiendas de campaña, las cajas de comida y agua y todo lo necesario para pasar la noche. Siguiendo un pequeño sendero que se dibujaba entre los bosques de la selva aparece Cheny. Un lugar lleno de encanto, precioso, que parecía la viva imagen del jardín del Edén. Todo en Cheny era color, paz y tranquilidad. Una vez montado nuestro campamento junto a la misión pudimos conocer las comunidades nativas que allí viven, su día a día, sus casas y el nuevo proyecto de actividad ganadera que están desarrollando. La visita a Cheny ha quedado grabada en nuestros corazonesviajeros y aunque nos hubiera gustado quedarnos más tiempo nos esperaban más horas de bote por el río hasta Atalaya.
Escrito por juanjesus el 28/07/2010 22:15 | Comentarios (1)
Al final no he pasado el día en Huancayo.Incomprensiblemente la señora a la que íbamos a donar la sangre no se presentó.¿? No sabría muy bien explicaros como aunque hablamos el mismo idioma nos separa a veces una cultura muy distinta. Los que hayáis estado por aquí me entenderéis. Estos días son muy intensos. Están llenos de conversaciones hondas, de personas que vienen a ti con su sufrimiento pidiendo ayuda, de gente buena que intenta vivir a veces con muchas dificultades.
Hace unos días nos hablaban de una chica que ya terminó sus estudios pero que tiene que pagar más de 700 euros para que la den el título. Por supuesto nos los tiene y sin el título no puede acceder a muchos trabajos. También nos contaban el caso de Ximena que estudia para obstetriz y que está pasando malos momentos. Es una buena chica y buena estudiante pero sin una "ayudita" tendrá que abandonar los estudios. La vida la está apretando como aprieta a la mayoría de los peruanos. Escuchamos con atención cada caso sin saber qué decir. A vosotros que leéis estas líneas os pido vuestra generosidad con esta gente. No han tenido tanta suerte como nosotros de nacer en España. Ellos viven siempre en crisis. Si queréis apoyarles mandadme un correo y os diré la mejor forma de hacerlo. Gracias.
Estos días soy más consciente de las injusticias de nuestro mundo. Sin saber porqué tengo un "pasaporte business" que me permite venir a Perú cuando quiera y si me apetece y ahorro puedo ir a Roma, a Noruega o a la Antártida a ver leones marinos. Los peruanos, aunque tengan dinero, tienen un montón de dificultades para salir del país. Como muchos otros son considerados ciudadanos de segunda clase y no les está permitido salir. Me cuentan los papeles que tienen que hacer y son interminables. Las trabas son inmensas y gente que se lo podría permitir se desanima por el camino. Me entristece este mundo.
Para terminar con cosas positivas os diré que hace tres días inauguramos la Casa Materna "Madre Teresa" en el hospital de San Ramón. Una casa con su salón, tres dormitorios y cocina para que las mujeres que llegan a dar a luz desde muy lejos tengan un sitio donde estar con dignidad antes del parto. Fue un momento muy bonito. Con poco dinero se pueden conseguir grandes cosas y estamos felices de ver los frutos del trabajo en España. Me hicieron hasta una entrevista en la televisión local. Después estuvimos en la Comunidad "Chincana" donde se ha apoyado el colegio con algunas mejoras. Nos acogieron fenomenal y como han trabajado bien seguirán contando con nuestro pequeño apoyo.
Seguiré contándoos. Desde la selva central donde me siento como en casa os mando un abrazo muy fuerte: juanje
Escrito por juanjesus el 24/07/2010 20:54 | Comentarios (1)
El año pasado también llamaba a estas humildes crónicas "Viviendo en el Sur" así que como no se me ocurre nada mejor a estas horas, -son las seis de la mañana en Perú-, las seguiré llamando igual. Me he levantado hace una hora y media, me muero de sueño y aquí estoy delante del portátil para tratar de contaros que hago despierto a estas horas.
Hace dos días me hablaron de una mujer de Villa Rica a la que han encontrado un cáncer de ovarios con bastante mala pinta. La tienen que operar. Por supuesto aquí no. ¿Dónde? En Huancayo que debe de estar como a unos 8 horas en bus. Vamos, lo que tardaría en ir de Burgos a los carnavales de Cádiz. La pobre mujer no tiene dinero para pagarse los desplazamientos, la operación,... y tampoco, aquí viene el quid de la cuestión, sangre para su operación.
En Villa Rica no hay banco de sangre así que tres de nosotros nos hemos pegado un fenomenal madrugón para irnos hasta el hospital de Huancayo a que nos saquen medio litro de sangre A+, que parece que escasea por estas tierras.
Todo sea por ayudar a esta mujer que dicho sea de paso es bastante informal pues llevamos esperándola casi dos horas. La puntualidad no es el fuerte de los peruanos. Mi paciencia es mayor de lo que yo pensaba.
Ya veis cómo sufre este pueblo que debe pagar por todo y que debe buscar la sangre que le pueda salvar la vida.
Por lo demás todo va bien. Tres de nosotros se han ido a Atalaya a la inauguración del albergue para estudiantes que hemos construido con la financiación del ayuntamiento de Burgos. Ellos os contarán en el blog los detalles de su viaje. Otros dos estamos en Villa Rica con el resto de proyectos.
Os seguiré contando más historias los próximos días y el final de este día dedicado por entero a donar sangre.
Escrito por juanjesus el 23/07/2010 13:48 | Comentarios (0)
Mañana empezamos un nuevo viaje a Perú. Nada que ver con lo que ofrecen las agencias de viaje. El nuestro es al corazón de la selva peruana y con una cercanía a la gente que hace que realmente sean unos días excepcionales.
Intentaremos contaros, como otros años, todo lo que hacemos por allí para que podáis disfrutar con nosotros y uniros, de alguna manera, a las dificultades del pueblo peruano y de todos los pobres de mundo.
Este año vamos 5 voluntarios, tres de la ongd Persona Solidaridad y Lorena y Juan que es la primera vez que se acercan a aquellas tierras.
Espero vuestros comentarios en cualquiera de los dos blogs del viaje.
Os pongo el artículo que salió en el Diario de Burgos hace dos días, contando un poco lo de los documentales en Tanzania.
Espero que os guste y os anime a empezar septiembre siendo un poco más solidarios.
Imágenes del sur. Imágenes para cambiar la vida.
Hace unos días que he vuelto de Tanzania. Un mes por el sur, conociendo la realidad de uno de los países más pobres de la tierra. Soy voluntario de la ongd Persona Solidaridad y junto a la Fundación Agrónomos sin Fronteras (ASF) y Popular TV Burgos hemos tratado de plasmar en imágenes la vida de aquellas gentes. En unos meses saldrán a la luz tres documentales que sirvan para sensibilizar a la población burgalesa.
Soy profesor y muchos de mis alumnos no atinarían a situar Tanzania en un atlas mundial. El sur es difícil de localizar. No interesa. Hablar del sur es hablar de pobreza, de desastres naturales, de barrios llenos de miseria, de corrupción,…El sur es tabú.
Cuando empezamos este proyecto nos propusimos incidir más en las luces, ¡y tiene tantas! ¿Qué podemos aprender del sur?-nos planteábamos. ¿Tiene un país tan alejado de nosotros, tienen sus gentes, algo que aportarnos? ¿Qué pueden decirnos? ¿Puede el sur ser fuente de felicidad para el norte?
Quince días de grabación. Muchas ilusiones y mucho esfuerzo. Tres documentales. El primero dedicado a la agricultura. Tanzania subsiste apoyada en una agricultura muy precaria. La fundación ASF lleva 5 años tratando de mejorar su capacidad productiva. Empezar por lo básico: técnicas agrarias que multipliquen los alimentos y una escuela de capacitación para formar a los agricultores, que son la mayoría. ¡Qué alegría el ver a unos cuantos españoles dando su vida, en condiciones a veces muy difíciles, para que el mundo sea un poco más justo, para que la riqueza alcance a todos. El segundo tendrá a la mujer como protagonista. En África la que tira del carro es ella. Cargar agua, leña, atender a la familia, trabajar en el campo,… Nos han contado sus dificultades, también lo que van progresando en una sociedad muy machista. Y el tercero dedicado a los jóvenes que son el futuro y la esperanza. Lo tienen difícil. Estudiar no está al alcance de todos. Pasan mucho tiempo ociosos en un país donde no hay en qué trabajar. Siempre está la opción de la gran ciudad pero la mayoría de las veces los sueños acaban rotos en un miserable sueldo, que puede no alcanzar los 6 euros al mes, en una vida de explotación o en un embarazo a temprana edad.
Después de los días pasados en Tanzania estamos seguros que podemos aprender mucho de la vida de sus gentes. Me acuerdo ahora de Bibiana que nos contaba emocionada retazos de su vida. ¡Qué difícil! Su marido la quiso matar. ¡Cuántas veces la habrá pegado! Su hija con apenas 30 años ha vivido la pérdida de un hijo. Su madre, una ancianita, vive en una choza de barro, sola. Bibiana es su único apoyo. ¡Cómo aguantan el dolor! La vida les ha tratado mal pero la miran con esfuerzo y alegría. De esto también podemos aprender los occidentales. En Tanzania se celebra continuamente la vida. Cualquier reunión termina en baile y canto.
Me viene a la cabeza la imagen de una mujer, muy bella, con una hija cuya sonrisa me cautivó. Terminada la reunión quincenal con el misionero siempre se recogen unas monedas que se entregan a la persona más necesitada en ese momento, aunque no sea católica. Aquel día fueron a parar a esa mujer de belleza triste. Estaba enferma.Se la veía débil y eso casi siempre quiere decir lo mismo: SIDA.
Mis últimos recuerdos son para el “médico” de la aldea de Ihanzutwa y su mujer. Pasamos con ellos un rato muy agradable. Comimos ugali, la comida nacional. Un puré de maíz que aparece en la comida y en la cena de todos los días del año. A veces, junto a un poco de verdura, es el único plato. Tienen una familia con 29 miembros. 7 hijos propios y todos los demás han sido adoptados después de quedarse huérfanos. La mayoría son parientes pero también hay alguno del pueblo sin parentesco con ellos. Parece ser que esto es frecuente pero creo que ellos se llevan la palma. Si nadie les acoge -nos comentan-, muchos niños acaban en la calle abandonados a su suerte. Ya os podéis imaginar en qué condiciones. Él nos estuvo comentando la situación tan precaria de la sanidad. Prevalece el SIDA. Los medicamentos se quedan por el camino. Muchos se hacen la prueba cuando es demasiado tarde. Parece que el preservativo no ha frenado la enfermedad. Hay poca fidelidad y mucho alcohol.
Han sido días intensos. Vivir en el "sur", si uno está abierto y se deja interpelar por aquellas realidades, deja huella. El contacto con los pobres siempre me desinstala y me ubica en un mundo donde lo material tiene mucha menos importancia. La vida se vive más. Hay tiempo para vivir. Cuando viajo por África o por Sudamérica, de poblado en poblado, acompañado por algún misionero o cooperante, me parece que me he despojado de mis cosas –de mis seguridades-, para entrar en otra dimensión: me siento pequeño, a merced de una mirada y de un gesto de personas cuyos nombres ignoro,sintiendo el dolor ajeno como propio me parece que soy más humano, el otro me hace más persona. A través delpobre, del débil, del marginado encuentro respuestas que están conformando mi vida. Intento convencerme cada día de que soy ellos o ni siquiera soy.
Ahora sólo queda utilizar estas imágenes para el trabajo en Burgos. En colegios, asociaciones, CEAS, en la universidad, en cualquier lugar donde quieran escuchar y aprender del sur. Hacernos más sensibles a la realidad de los que por nacer más abajo que nosotros tienen la vida cuesta arriba. Y por supuesto hacernos conscientes de que nuestra riqueza es, la mayor parte de las veces, a costa de su pobreza.
Ahora me encuentro en Perú. Las cosas no son muy distintas. Seguimos trabajando por un mundo más habitable. Como decimos en la ong: “vivir es ayudar a vivir”. Lo seguimos intentando.
Escrito por juanjesus el 31/08/2009 21:25 | Comentarios (0)